La isla de Barú está viviendo una metamorfosis sin precedentes. Gracias a la iniciativa +VIDA Barú, los corregimientos de Ararca y Santa Ana han sido intervenidos para elevar la competitividad del destino y ofrecer una experiencia auténtica y sostenible a los viajeros. Bajo el liderazgo de la Fundación Decameron y una poderosa alianza público-privada, este proyecto no solo mejora la infraestructura, sino que empodera a las comunidades locales para convertir su cultura en un motor de desarrollo.
Infraestructura con sello local: 1.641 metros cuadrados de renovación
El proyecto ha logrado la intervención estratégica de 1.641 metros cuadrados en puntos clave de la isla. Estas obras no fueron solo estéticas; se priorizó la contratación de mano de obra local para dinamizar la economía de la zona desde el primer momento. Entre las adecuaciones técnicas más importantes destacan:
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En Ararca: mejoras en la Casa del Pescador, el muelle artesanal, accesos vehiculares y el vivero de manglar.
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En Santa Ana: restauración de la plaza principal, instalación de señalética y adecuación de muelles artesanales.
Identidad y arte: El alma de Barú en sus muros
El componente artístico ha sido fundamental para fortalecer el sentido de pertenencia. A través de procesos de muralismo y co-creación, artistas locales han plasmado la historia, la identidad cultural y la biodiversidad de la isla en espacios públicos. Estos murales ahora sirven como una galería al aire libre que conecta emocionalmente al visitante con el territorio.

Formación para un turismo de clase mundial
Para asegurar que este crecimiento sea duradero, +VIDA Barú incluyó un robusto programa de capacitación para los emprendedores turísticos de la región. Los habitantes de Ararca y Santa Ana recibieron formación especializada en:
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Gestión financiera básica para la sostenibilidad de sus negocios
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Prospección comercial para atraer nuevos mercados
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Fortalecimiento de capacidades en servicios turísticos comunitarios
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Una alianza hacia el 2030
Este modelo de éxito, respaldado por la alianza Impacto Colectivo Barú 2030, demuestra que el turismo puede generar valor compartido. Como señala Ana Lucía Giraldo, directora de Sostenibilidad de Hoteles Decameron, el objetivo es potenciar la competitividad de Barú mientras se impulsa la inclusión productiva de sus habitantes. Con 23 propiedades en seis países y atendiendo a cerca de 4 millones de huéspedes al año, Decameron reafirma su compromiso con destinos que enamoran por su calidad y su inmersión cultural.

